Secretos y confesiones

Todo el mundo tiene secretos, secretos grandes, secretos pequeños… da igual, todos tenemos alguno, y todos tienen algo en común: Se alimentan de quien los guarda y se hacen cada vez más grandes y pesados.

Siempre he creído que los hay de dos tipos: Secretos de boca, que se llaman así por eso, por estar guardados en la boca, cerca de la superficie. Hay gente que carga con muchos de estos, los cría y los alimenta hasta que son demasiado grandes como para caber dentro de una boca, entonces, se fugan para instalarse en una boca más grande y poder seguir creciendo.

Después, está el otro tipo de secreto: los secretos de corazón, no todo el mundo tiene de estos. Son fríos y duros y les gusta vivir en los rincones más oscuros del corazón. Allí parasitan el corazón de su víctima, alimentándose de los fragmentos de su alma que ellos mismos pudren. Se vuelven cada vez más fríos, más oscuros, más grandes y más pesados a medida que infectan con su oscuridad los sentimientos del huésped y consumen los cimientos mismos del espíritu.

Puede sonar horrible, lo sé, pero creo que también tienen su parte buena: si consigues encontrar gente que se ofrezca voluntariamente a que los infectes, habrás ganado un auténtico amigo.

Gracias a toda la gente que está ahí, día a día, soportando mis mosqueos, ralladas y mierdas, por suerte sois unos cuantos como para mencionaros a todos sin que resulte pesado, pero vosotros sabéis quienes sois. De todo corazón: os quiero, gracias por todo.

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Yo

A veces pienso que no me gusta vivir tranquilo, quiero decir… joder, ¡tengo que liarla de vez en cuando! tengo que meterme en problemas o mirar a la chica de otro de forma evidente, no porque ella me guste, sino por el simple hecho de buscarme una bronca. No me malinterpretéis, no soy un camorrista ni nada por el estilo, pero creo que mi subconsciente tiene cierto grado de masoquismo o retraso. Siempre acabo lleno de moratones, posiblemente con algo roto y con la adrenalina por las nubes.

Después me miro al espejo y me grito, sí, me grito, me insulto y me peleo conmigo mismo. Puede sonar absurdo, lo sé, pero… ¿Sabéis? Creo que en el fondo me gusta ser yo. Al fin y al cabo, ¿quién iba a serlo mejor?

Retazos

Cada vez que nos despedimos una parte de mí se queda contigo. Cada vez que te veo llorar me arranco un trozo de alma y te lo doy para que seques con él tus lágrimas. Pronto habrá más de mí en ti que en mí mismo. Pero aun así sonrío por verte feliz, por ver que mi único objetivo en la vida queda cumplido, aunque sepa que cada paso que doy hacia delante no es más que otro paso hacia el final, un final en el que tú no estas… un final en el que no sentiré más tu sufrimiento latiendo en mi sien, un final en el que no habrá más lágrimas ni más pena, tan solo paz y el recuerdo de un amor que antaño fue capaz de mover montañas… que me consumió hasta lo que soy: ceniza. Pero muero con una sonrisa en los labios, pensando, que un día tú deseaste besarlos.

Proyectos que nunca fueron

El despertador marcaba las cinco y veinte, Beatriz estaba tumbada en su cama sin poder dejar de darle vueltas a lo que había visto aquella misma tarde, los azules ojos de su vecina, la señora Aguilar, atormentaban su mente, abiertos como platos, vacíos y desprovistos de todo su antiguo esplendor. No podía quitarse de la cabeza el hedor que inundaba la casa de la mujer, los regueros de color rojo vivo que recorrían la casa en dirección a la cocina, ni las nauseas que sintió al ver a la pobre anciana destripada sobre la mesa. La casa estaba arrasada, nadie sabría decir a ciencia cierta si había sido un asesinato o un huracán lo que había destrozado el apartamento, allí estaba ella, delante del cadáver de la pobre mujer, su cabeza colgando sobre el borde de la mesa, y sus yermos ojos mirándola fijamente… acusando…

Cosas que aparecen cuando ordenas los cajones

(…) Y en realidad no sé como narrarte cómo fue mi pequeña aportación al amor, el monosílabo más largo qué conozco… ¿O es bisílabo? A – mor… beh, da igual, en cualquier caso el nuestro era un amor trisílabo, tú, yo y él.
Puede parecer la clásica historia chico conoce a chica, se enamoran, ella conoce a otro pero su corazón la devuelve con el bueno. Jé, menuda mierda. Al final ella se va con el chulo de la moto de cross con la puta pegatina de Pachá Ibiza. El bueno llora, se hace una paja y escribe mierdas en un bloq.
¿Quién sabe? Puede que yo no fuera el bueno después de todo… Puta de mierda.